El Dilema de las Pieles

Diferentes posturas y alternativas azotan una temática que sigue generando controversia.

Al establecer un registro de la historia de moda en los últimos siglos, las pieles y su utilización permanecerán presentes, con mayor o menor protagonismo, en cada etapa que se aprecie. Partiendo como necesidad intuitiva de las culturas más remotas de África, pasando por los nobles y sacerdotes durante la Edad Media, y hasta consumar un símbolo de absoluta elegancia a mediados de Siglo XX, la insignia que su exhibición evoca a comienzos del nuevo milenio es más que polémica.

Arriba: ‘Fur is Dead’, de Vogue Paris, publicada en agosto de 2008.

A medida que sus pioneros –véase Anna Wintour, responsable del regreso de las pieles hacia 1989- fundamentan este recurso, otras figuras creativas –como Stella McCartney- lo desprecian con decisión. Sin embargo, las contradicciones y prejuicios de esta industria dan lugar a posturas más neutras que el frecuente blanco y negro.

“Mi madre nos enseñó a no usar pieles de animales en extinción ya desde el comienzo”, alegó Carla Fendi, heredera del polémico imperio. La firma, quien no oculta su liderazgo en cuestionada industria, hoy comercializa abrigos y bolsos en más de 35 países -incluida la Argentina-. Su director creativo, el emblemático Karl Lagerfeld, no se ha privado de revuelos al juzgar de “infantil” la oposición al lucimiento de pelajes: “En un mundo carnívoro, donde el cuero se utiliza tanto en zapatos como en bolsos y abrigos, me resulta absurdo el cuestionamiento hacia las pieles”.

En medio de interminables controversias, Humberto Borsani, gerente de la Federación Argentina de Comercialización e Industrialización de la FaunaFACIF-, opta por justificar la venta de dicho género, y alivianar aguas: “El uso de la piel es ecológico, renovable y está avalado por organismos nacionales e internacionales”, exclamó el ingeniero. “Además, éste genera más de 70.000 puestos de trabajo en el país y una facturación total de 50 millones de dólares al año”. En cuanto a organizaciones opuestas a esta postura, asimismo, Borsani asegura que sus principios se basan en “inventos ilógicos como desollar un animal vivo, cosa que es imposible y cruel”.

Sin embargo, hay más razones en el fundamento naturista que sólo fallidas creencias. A medida que los avances tecnológicos en materia textil adquieren posturas de culto, las alternativas para un abrigo “van mucho más allá de recursos prehistóricos y sin sentido”, asegura McCartney, aficionada vegetariana y ecologista. Según su filosofía, los derechos de los animales transgreden toda estética; así les hizo notar a sus colegas, cuya correspondencia recibió, años atrás, un famoso video por parte de ella misma, en el que se mostraban animales sufriendo del mal.  

A pesar de sentirse “avergonzada” de su profesión gracias a numerosos aspectos, la inglesa se empeña en concientizar al público mediante su propia línea. Ésta, permanece ajena a la utilización de pieles y cuero, tanto en indumentaria como en cosméticos –véase Care by Stella-; y no es la única. Últimamente, múltiples firmas eco-friendly han surgido en contraposición a la matanza de animales, entre ellas Lemlem, bajo el mando de la modelo y embajadora de World Health Organization Liya Kebede, o WISB*, de la mano de Hassan Pierre.

Finalmente, la paradoja aparenta ser eterna en el mundo de la moda, donde la misma Vogue promueve tanto piezas ecológicas –su sección Style Ethics es un hito- como pieles. En consecuencia, la puja constante entre defensores y opositores se encuentra en un momento crítico, y hasta transgrede las condiciones legales de nuestra especie – problemática que aún no encuentra desenlace.

Arriba: Natalia Vodianova protagoniza la campaña Primavera 2010 de Stella McCartney.

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3 Comentarios

  1. Roxana - 25 junio, 2010

    Excelente nota, el autor es brillante, desde un lugar objetivo describe un problema difícil de desentrañar, más allá de que personalmente no justifico la matanza de animales inocentes. No usé, no uso, no usaré pieles si no son sintéticas. Estoy Con Stella 100%!!!

  2. Daniela - 7 julio, 2010

    El consumismo y la moda nos hace subirnos a una vorágine en la cual el fin justifica los medios. Mucho de lo que compramos esta bañado en sangre. No a las pieles. No al testeo de productos en animales.
    Muy buena la pagina.
    Saludos

  3. victoria Fram - 8 julio, 2010

    GO STELLA!!!! a pesar de que que la industria de las pieles y de la crane generan muchisimos puestos de trabajos, no me sentiría bien conmigo misma como futura diseñadora de indumentaria. soy vegetariana desde los 18 , tengo 20 años y aunque me compre un parde Jimmy Choo, sé que si no son de cuero ecológico jamás los usaría con una sonrisa.

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