Las Colecciones del Six O’Clock Tea

Te invitamos a conocer el trabajo de los siete talentos que exhibieron en el desfile-té.

El pasado permanece en el pasado; ahora es momento de seguir adelante”. Mencionado lema, citado por Carminne Dodero en el backstage del Six O’Clock Tea -celebrado bajo su organización, el pasado miércoles 26 de mayo en Espacio Darwin, Palermo-, azotó la temática de su onceava edición. Con las herramientas adecuadas, por supuesto. Siete autores alistados para exhibir sus respectivos “otoño 2010” contribuyeron con el desfile-té, el cual adoptó un carácter tan sofisticado, como creativo y variado.

Arriba: La propuesta de Catalina Rautemberg.

Durante el transcurso del mismo, seis diseñadoras locales se encargaron de compartir estéticas de connotada fortaleza, fieles a sus respectivas identidades. La primera figura, Nadine Zlotogora, gozó de una atmósfera abundada en nostalgia y dramatismo.  A través de la adopción de cortes netamente sastreros, de características surreales, elementos infantiles contrastaron con su sabia y atemporal estructura, bajo el matiz Zlotogora.

Cecilia Gadea, por otro lado, enfocó su eje inspirativo en “el patinaje sobre hielo de principios del Siglo XX”, según asegura. Calados realizados bajo la morfología de copos de nieve abundaron en superposiciones tableadas, de cintura baja, con tonalidades crudas, grises y detalles azules o violáceos. La moldería, asimismo, constituye un elemento clave en la colección, cuyo protagonista es el abrigo.

Sin apartarnos de la corriente estética de tiempos decadentes, prosiguió la secuencia Catalina Rautemberg, quien, bajo temáticas tangueras, proporcionó géneros delicados –pieles, terciopelo, raso, satén, muselina-, detalles femeninos –encajes, vuelos, transparencias- y siluetas fluidas a sus musas. Durante el cierre, un vestido de novia simple y sensual cautivó miradas.

Arriba: Catalina Rautemberg.

Arriba: Catalina Rautemberg.

El cautivante misterio del negro, las plumas y opulentas pieles y encajes trasladaron a los espectadores a una era de auge para el cine italiano –más específicamente, “La Novia Vestía de Negro”, de Truffault-, en el momento en que los equipos de Malú Ricciardi ingresaron en escena. Un New-Look reinventado, con creaciones tanto cortas como largas, caracterizaron la colección de la dramática diseñadora.

Arriba: Malú Ricciardi.

Arriba: Malú Ricciardi.

Arriba: Malú Ricciardi.

Retornando a tierras más autóctonas, Pía Carregal alega haber encontrado inspiración en los tiempos de historia a los cuales el bicentenario patrio la llevó a remitirse. Cortes de estructura rígida contrastan con aquellos más suaves, mientras recursos como los plisados, drapeados y géneros translúcidos añaden riqueza a la propuesta.

Arriba: Pía Carregal.

Arriba: Pía Carregal.

Casa Visentini fue quien dio lugar a una secuencia de connotación vanguardista, al plantar su esencia en cuestionamientos filosóficos ligados a la riqueza del alma. “Caminos” –nombre de la colección-, encontró en diversas poesías un pie para exhibir contrastes entre luces y sombras, colores y sobriedad; líneas geométricas predominaron en sus pasadas.

Arriba: Casa Visentini.

Finalmente, Víctor De Souza, talento invitado del evento, compartió su colección de invierno, presentada pocos meses atrás en New York. Divas alienígenas, como opta por llamar a sus criaturas, se abrieron paso en la plataforma del Six luciendo equipos de suntuosas estructuras y aspecto futurista. El predilecto de Lady Gaga dejó piel al descubierto, otorgó un nuevo aspecto a la morfología natural del cuerpo, e hizo uso de una paleta pura y simplista, aceptando contrastes. Un cierre óptimo para la nueva edición del té.

(Cobertura fotográfica: Laura Garganta)

Arriba: Víctor de Souza.

Arriba: Víctor de Souza.

Arriba: Víctor de Souza.

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