Ona Saez

Con elevados índices de sensualidad, el cierre de BAF Week quedó al mando de la firma.

Como cierre de un ciclo de presentaciones en el cual la dominancia de marcas resulta innegable, Ona Saez introdujo su verano 2010/11 con altos índices de sensualidad. Acudiendo a reminiscencias propias de una vampiresa del Siglo XXI –furor en los medios de actualidad-, la firma estableció bases góticas frente a la temporada, añadiendo, hacia su culminación, fusiones étnico-futuristas.

Fotografías por Jaime Ospina.

Siluetas cortas y ceñidas –véanse faldas o minivestidos con bandas fruncidas- fueron las encargadas de aportar un aspecto de rigor a la mujer Ona Saez, cuyo cuerpo se consagró el elemento más anhelado del show. Géneros rígidos y estáticos añadieron estructura a provocativas piezas superpuestas, quienes acentuaron así el busto y las curvas de sus portadoras.

Las líneas apreciadas en los equipos adquirieron connotaciones modernas y futuristas, presentes en  leggings o catsuits engomados, con recortes y líneas tecnológicas a lo largo de su composición. Los pantalones skinny, asimismo, conocieron nuevas proporciones, y acompañaron a chaquetas opulentas –énfasis en hombros y pinzas, con cadenas como ornamento- en la formación de le smoking.

El romanticismo, por su parte, adquirió relevante lugar en la fórmula tratada, representado mediante géneros bordados, encaje y demás transparencias. Vestidos con escote corazón en texturas brillosas como el satén o seda, prosiguieron con la secuencia, arribando así a un estado de sensualidad plena.

Consecuentemente, la introducción de motivos tribales optó por azotar la propuesta. En una primera instancia, los mismos pudieron ser apreciados mediante incrustaciones de dichas referencias, mientras, posteriormente, las estampas completaron su deber. Un total look de guardas tribales –logradas mediante métodos electrónicos- fue quien, finalmente, se encargó de concluir con la colección.

Una paleta constituida por los eternos blanco y negro –cuya interrupción evidenció a uñas y labios en colorado radiante- mantuvo su hegemonía durante el transcurso del show. Calzado tough e imponente –como las miradas smoky de quienes lo portaban- adoptó la forma de botinetas peep-toe en cuero, y sandalias con pronunciada plataforma – Trascendental modo de reclamar presencia por parte de la marca final de BAF Week.

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